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Escrito por Jacob Rguez
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lunes, 24 de diciembre de 2007 |
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Siete horas de sueño es el tiempo mínimo estimado para que nuestro
organismo funcione correctamente y tengamos la vitalidad necesaria para
afrontar un nuevo día. Recientes estudios parecen demostrar que dormir
poco puede producir un aumento de peso.
Dichos estudios constatan que una falta de sueño se traduce en un
aumento del apetito. La privación de sueño disminuye los niveles de
leptina (una hormona que reduce el apetito) y aumentaron los de
ghrelina (un estimulante del apetito liberado por el estómago). Estos
cambios aumentan la sensación de hambre e inducen a un aumento del peso
corporal.
La calidad del sueño
Tan
importante o más que las horas que dedicamos a dormir es la calidad del
descanso. La falta de descanso suele traducirse en falta de
concentración, mayor propensión a padecer enfermedades, sobretodo
problemas gastrointestinales, como la pesadez de estómago y la mala
digestión. De la misma manera, aumenta las posibilidades de ganar peso
de forma rápida a pesar de comer poco y mal.
La importancia de la siesta
Si
bien se ha hablado mucho de la importancia de la siesta, sigue siendo
difícil conciliar la siesta con la vida familiar, el trabajo y los
horarios a los que estamos sometidos. La siesta aumenta la agilidad
mental y los reflejos, el nivel de atención, el sentido del humor e
incluso el estado de ánimo. Además, se ha demostrado que reduce las
probabilidades de enfermedades cardiovasculares, las posibilidades de
pardcer arteriosclerosis y alivia el estrés (que puede tener una
influencia directa en nuestro peso). Los expertos afirman que entre
veinte y treinta minutos es lo ideal.
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